Hola. Estoy asustado. No sé qué hacer. Les contaré desde el principio:
Como verán, no hay post del Día 5. No es que quisiera evitar la rima fácil, es que se me rompió el ordenador. ¿Alguno de ustedes sabía que en las islas tropicales llovía tanto? Ayer mañana me despertó la lluvia torrencial. El ordenador se encontraba prácticamente desintegrado. Spalding y yo nos refugiamos rápidamente debajo de unas palmeras, pero sirvió de poco. Aproveché para beber de la lluvia -el otro día tuve una mala experiencia intentando beber agua del mar- y cuando paró, encomendándome al hado (o al "ada") me propuse construir un refugio. Spalding y yo nos adentramos en la jungla (armados con una dentadura que le sustraje a un cadáver que no miraba) y cortamos ramas y otras cosas que nos podían servir para hacer dicho refugio. Nuevamente en la playa comenzamos a trabajar. Spalding intentó echarme una mano pero su condición de balón de volley playa se lo puso difícil. No obstante realizó una gran labor como supervisor. Una vez terminado nuestro lindo caseto, me di cuenta de que había dejado un agujero en la parte superior y que seguiría mojándome si llovía. Así que volvimos a la selva. Y entonces lo oímos. Gritos. "Gente", o algo, gritando. Voces graves y furiosas que parecían discutir en un idioma salvaje. Spalding se quedó mudo. Yo, en un acto de valentía, avancé raudo en la dirección de las voces, pero en sentido opuesto. Al llegar a la playa nos escondimos en el refugio y esperamos hasta el día de hoy. Spalding parecía estar aterrado. Su cara se había quedado congelada en una mueca y no decía nada. De hecho, no ha hablado hasta este al medio día, después de comer (setas otra vez).
La mañana la he invertido en reparar el ordenador, pero no estaba centrado y me ha salido Linux. No paro de pensar en aquellas voces. ¿Quiénes serían? ¿Serían peligrosos? ¿Por qué gritaban? Y lo que es más importante: ¿habría chicas con ellos?
Por la tarde he intentado hablar con Spalding sobre el tema. Él no estaba muy elocuente, la verdad. Creo que está más asustado que yo, pero intenta ocultarlo con una sonrisa.
Mi teoría, no se lo digan a él, es que nos encontramos en una isla habitada por salvajes antropófagos devoradores de cerebros. Sí, sé que no tengo pruebas que lo demuestren, pero es un pálpito que me ha dado.
Anoche a penas dormimos y hoy creo que vamos por el mismo camino. Por si nos atacan no me separo de mi única arma: la dentadura. Se está convirtiendo en una extensión de mi cuerpo. Hoy he conseguido hasta afeitarme con ella. Es útil pero da asco.
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5 comentarios:
Yo tengo una duda.
LLevas taparrabos (para tapar el rabo) o llevas ropa de la gente civilizada?
Contesta: tu admiradora
PD: te mando la carta en una botella de plástico que la de cristal se puede romper.
¡Llevo ropa de la gente civilizada!
¡Aún es muy pronto para aparecer semidesnudo!
¡Dame tiempo!
Buenísimo el blog. Siga así señor náufrago, le seguiremos mis compadres monos y yo con alevosía.
De verdad,que miedo pasarias con
esos elementos de vecinos.Te has
cerciorado(que no sea una isla
del club med,vacacional;o una isla
de algun millorario caprichoso de
esos que hacen fiestas,poco con-
vencionales?)por si acaso,cuidate
y no bajes la guardia.Los cinco
sentidos alerta;aunque hasta ahora
te defiendes perfectamente.
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