Hola. Hoy ha sido un día muy movido. Ha habido de todo: descubrimientos, planes de futuro, sustos y momentos de ocio. Les contaré mi día desde el principio:
Me desperté temprano. Estaba amaneciendo y Spalding aún dormía. Debía de estar soñando con algo agradable pues tenía una amplia sonrisa en su rostro. Me acerqué a la orilla donde el agua seguía trayendo cosas del accidente. Vi una caja muy grande. La saqué del agua y la abrí. Estaba llena de botellas de agua. "Pfff, vaya cosa tan inútil", pensé. "Rodeado de agua y esto es lo que encuentro". Comencé a vaciarlas con la intención de llenarlas de orina y dárselas a Spalding diciendo que eran botellas de fanta (de naranja o de limón, según el color), pero mientras hacía esto se me ocurrió algo mejor. Las vacié todas y las puse a secar. Cogí hojas de palmera y con el boli empecé a escribir en las hojas. Luego las enrollaba, las metía en las botellas y las lanzaba al mar. En algunas hojas ponía bellas poesías. En otras dibujaba culos o cosas así. Me gusta pensar que el mar decidirá a quien entregar cada una. Quizás les llegue alguna a alguno de ustedes.
Más tarde, a eso del medio día, sufrí un desmayo mientras hablaba con Spalding. Recobré la consciencia y comprobé que Spalding no se había movido de mi lado. Sonrió al verme despierto. Qué buen amigo es. Deduje que el desmayo había sido causado por el hambre. Llevaba desde que llegué a la isla sin comer. Acostumbrado a oír a mi madre gritar: "¡la comida!", no había echado en falta alimentarme. Raudo me puse a buscar comida y encontré unas pequeñas pero abundantes setas que crecían junto a los árboles. Al poco de empezar a comerlas, Spalding me imitó y también se puso a comer. De hecho, se puso hasta a hablar. Quizás hubiera sido ése el momento de dejar de comer setas pero estaban buenas y algo había que comer.
Cuando ya estaba atardeciendo, Spalding y yo fuimos a dar un paseo por la playa. Aquello era precioso. El sol del atardecer volvía naranja todo el cielo y producía unos reflejos increíbles en el agua. El ruido de las olas, el sol, la suave brisa, los destellos del sol en los fragmentos de metal del avión, los cadáveres de los pasajeros del vuelo en posiciones divertidas... se respiraba paz. Me sentía bien.
Ah, y los cadáveres están en posiciones divertidas porque después de estar comiendo setas, Spalding y yo fuimos a colocarlos en aquellas formas. Solíamos poner la mano de uno en el trasero de otro y cosas así.
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5 comentarios:
"Llevaba desde que llegué a la isla sin comer. Acostumbrado a oír a mi madre gritar: "¡la comida!", no había echado en falta alimentarme."
¡De modo que Pavlov estaba en lo cierto!
¿Y qué hacen después ese par con los cadáveres? no nos engañemos... la historia tiene un trasfondo claramente necrofílico.
Transmite una clara moraleja: "Si te quedas sólo y drogado en una isla con tu peor amigo, dedícate a fornicar con cadáveres.".
Muy original (o no xD) :) como siempre.
Arrivederci!
Yo también quiero tener un amigo como el Sr. Spalding, que siempre se alegre de verme y con el que poder reírme gastando bromas relacionadas con la orina.
Que suerte tienen algunos, jo.
Creo,que empiezan las aventuras
a partir de ahora,guiate por las
estrellas;nos dices la ubicacion
y te enviamos un paracaidas con
cerillas y lo mas necesario.Mejor
olvidalo;pues te perderias la ex-
periencia de experimentar y noso-
tros contigo.
Si no fuera porque tengo novio...me iba contigo a la isla desierta.
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